I saw an Angel
Un día largo, lleno de expresión. La sensación de no haber hecho nada malo y de que no me ha besado en los labios. He buscado su cuello, el lóbulo tierno de su oreja, he retirado sus cabellos y he enfrontado nuestras narices, pero nuestros labios no se han juntado. Nunca sus ojos miraron los mios.
Las normas: sexo por sexo, placer a cambio de placer. Lo haces y te vas. No somos amigos, no somos conocidos, no somos pareja, no somos amantes. Somos dos personas que se encuentran y desencadenan sus pasiones y deseos.
Pero diferenciar el sexo del amor puede resultar ambiguo. Cuando dentro de las reglas está el pegarse, tocarse, chuparse pero no besarse, y es precisamente eso lo que deseamos más fuertemente. ¿cómo sabemos que no nos estamos enamorando? Intentar no sentirse utilizado sino al contrario, la utilizadora. O quizá sea sólo un intercambio mutuo de fluidos, de hormonas y de sudor.
Hay días en los que el pensamiento se elige caminos equivocados. Escojemos la opción más dificil o la que menos nos conviene.
Escojemos lo carnal.
A veces la felicidad inmediata.
¿Qué significa?
De todos los muros que se nos presentan podemos escojer chocar contra ellos, luchar, abaterlos, saltarlos o simplemente rodearlos.
Qué hacer cuando todo parece confuso y no sabemos a dónde vamos. Porque las cosas sencillas se vuelven complicadas en nuestras mentes y no conseguimos ir más rápido o más despacio.
Puedo seguir buscando aquellos ojos brillantes que me cautivaron. Unas pupilas negras de pasión y odio. Aquella naricita que nunca volveré a tocar y la tranquilidad que no volveré a probar.
Con el tiempo las cosas negativas se esfuman y nos resta el dulce recuerdo de tiernas mañanas en un apartamento al lado de la playa. Puedo llorar, puedo tirarme al suelo o puedo sonreir.