El producto del año
Pero esta tarde me he dado cuenta de que el producto que tenía entre manos no era ni una lata, ni una botella de cristal, ni una caja… es… ¡un huevo!
Un huevo que cuando lo abres, si ha caducado, huele mal. Que si lo pones al calor se convierte en pollito. Que si se conjela se raja y si se cae se rompe y esparce.
También hasta hoy pensaba que estaba cuidando bien mi huevo. Que lo guardaba en un lugar seco y fresco alejado de objetos peligrosos y niños.
Y sin embargo… craaackk
Estoy cansada. Estoy cansada de ir al supermercado a comprar huevos. Cansada de que se rompan lo mismo ya los cuide o los deje caer. Grandes o pequeños, de granja o industriales, blancos o marrones, de gallina o codorniz. Es lo mismo si los uso para tirarlos contra un muro, para comérmelos o si decido hacer crecer ese maldito pollo… al final… no sirve de nada… porque se jode.