Que no te quieran
No significas absolutamente nada… pero tú sigues imaginando un mundo feliz e irreal en el que estáis juntos.
¿Durante cuánto tiempo te quieres engañar?
Decides declararte… y, aunque ya lo sabías, la respuesta negativa te destroza la vida.
Y lo sabías.
A veces no aceptamos un “no” amable de la persona que amamos. Tenemos que seguir ahí, aferrados a lo que creemos que la otra persona siente y nunca sintió.
Vale más respetar la distancia. Vale más aprender a controlar los impulsos… y olvidar. Cuanto antes mejor.
Porque, aunque parezca que los días ya no tienen luz y las noches son demasiado cortas… la vida sigue. Y debemos seguir buscando nuestra verdad. Nuestro pedacito de corazón perdido en alguna otra parte.
Aunque del dolor se nos salten las lágrimas y nos haga ser crueles con nosotros mismos.
Desde que estoy aquí ya no creo más en el amor.
Y si no creo en el amor… ya no creo en nada.