28/05/2008

HOSPITALES

No suelo ir al hospital. Nunca.

Tampoco tengo contacto con ancianos, enfermos, ni niños.

Hoy he ido al hospital a las 6.30 y he salido a las 8.30. Se me ha hecho eterno, y me ha dejado una sensación horrorosa.

Primero sala de espera, con padres, tía y todo. Me he sentido muy incómoda. No sabía dónde meterme ni qué tenía que hacer, ni decir.

Cuando hemos subido a la habitación he esperando en el pasillo.

La habitación estaba al final del corredor. A diestra y siniestra había habitaciones dobles con gente mayor. Gente triste, flores, enfermeras. Las paredes de ese verde casi florescente.
Olía a comida, muy bien por cierto. Luego llegamos a la habitación y había otro señor allí.

El buen hombre estaba hecho polvo y encima nos ha contado una historia tristísima: una mujer con la que compartió habitación durante la semana pasada. Gritaba de dolor por culpa de un cancer. Cuando se la llevaron todavía gritaba. Al cabo de un día, el buen hombre pregunta por ella, y la enfermera le dice que ya no está entre nosotros. Lo más escalofriante es cómo lo describe el señor con un riñón de menos.

Yo no soporto los hospitales, (¿y quién sí?). Pienso que ser enfermera sería lo último que podría hacer en el mundo. No soporto cuidar a nadie. Tampoco aguanto quedar como una niña pequeña delante de los padres de la gente, sin saber qué hacer ni a dónde ir. Esperando...

Espero que se recupere pronto, y salga de allí cuanto antes, porque esto no va conmigo.

Me ha hecho sentirme mal no saber a dónde ir ni qué decir. Pero sobre todo me ha sentado mal estar ocultando algo. Se acabó.

Como no puedo cambiarme de pelo (porque ya lo he hecho), voy a cambiarme de habitación. Por mucho que uno quiera a alguien nada como el amor parental. Nada.

Tomorrow.

Posted by bisouemoi at 00:45:15 | Permanent Link | Comments (0) |