Creo que después de empezar y acabar tantas relaciones igual me he cansado de vivir el momento más bonito. Lo quiero todo, y lo quiero ya.
Si quiero que estés conmigo empezaré la casa por el tejado… y entonces la casa nunca saldrá bien.
Me explico.
Ya no recuerdo los dulces momentos que hacen que te enamores locamente de alguien. Igual por eso hace tiempo que no me siento tan enamorada como en otros tiempos. No es cuestión de juventud, es cuestión de espera. De tener la miel en los labios. De verse muy de vez en cuando y quedarse con las ganas. De crear mil ocasiones y esforzarse al máximo por un beso que quizá no llega.
Es cuestión de dar tiempo a la que la timidez desaparezca y se abra paso la confianza.
La paciencia es una gran virtud, y yo la he perdido. No quiero hacerme de rogar, no quiero esperar, quiero saberlo todo, el día, la hora, el momento. Qué harás, qué haré. Tenerlo todo bajo mi dominio absoluto… de hacer lo que quiero y hacerlo ya. De obtener lo que necesito.
Y no puedo.
Los asuntos de palacio… y yo nunca estuve allí.
No es cuestión de no querer… sino de esperar, lo bueno siempre se hace esperar.
Quizá yo merezca algo más. Teneis razón, cada vez exijo menos. Cada vez me importa menos.
Y me he dado un batacazo, se me ha caido el tejado encima.