y los sueños…
Ayer, sumida en una desmesurada tristeza recordé las noches en las que esperaba impaciente que se acabase el suplicio de un verano insufrible. Bajo la luz de la lámpara, con la ventana de mi cuarto piso abierta imaginaba a mis amigos sentados en la plaza disfrutando de la brisa noctura. Y le tenia en mente, y pensava, por qué no me escribe, por qué no me llama, por qué no me viene a buscar.
Y esa brisa… pero de invierno, fue algo así como lo que me azotó anoche la mente…. y la memoria.
Resurgieron también las noches cercanas al verano en las que miraba las estrellas en el patio. Y las conversaciones con Laura en el salón.
Mis fracasos culinarios, pero intentos al fin y al cabo ya hace cinco años.
Y sobre todo… vivir de nuevo la frustración. No me llama. No me escribe…
Saber que está dormido, quizá.
Qué reinos intento conquistar que valen tanto que me deprimo.
Merece acaso algo mi desánimo, y mi aliento. Los suspiros y los anhelos.
Hace tanto tiempo que no estoy sola y en silencio.
Igual ahora es el momento.