angel of my mind
Acostumbrarse a vivir sola. A tomar decisiones sola. A dormir sola.
Las he visto marcharse una a una. He visto desaparecer a mucha gente en mi vida, y se cómo se sienten porque un día yo también fui la que decidió marcharse. He visto las caras de muchas personas diciendo adios. Es lo que tiene la sociedad de hoy en día. Tanta mobilidad, tanta globalización. Para mi fortuna ya no es común quedarse en el pueblo donde uno nace. Ya no tienes que vivir siempre en el mismo lugar rodeado de la misma gente.
Me siento sensible a todo lo que me rodea. Sensible a llorar, sensible a reir. Sensible a tocar, a oler y a ver. Como si cada sensación se multiplicase por 10.
Me siento triste. Estoy apagada. Aún así me apetece hacer mil cosas y me frustro por no tener tiempo para hacerlas.
El otro día lloré, tanto que parecía que se me iba a salir el corazón por la boca. Desconsoladamente. Ahora me recuerda a cómo lloraba X el día que se enteró de todo. De cómo yo me quedaba mirándole sin saber qué hacer ni qué más decir. Y así lloraba yo el viernes. Como si el mundo se acabase. E igual era también un llanto egoista, por saber que ya me he quedado sola de nuevo y tengo que empezar otro camino. Se que son este tipo de cosas las que me hacen ser tal y como soy. Si nunca cambiase nada igual seguiria siendo la misma persona que hace 8 años. Si no nos enfrentásemos a nuevos retos no creceríamos.
Y, como decía, lloré egoistamente, porque me sabía sola de nuevo y porque quizá yo tomé la decisión más cobarde. Bajo la excusa de un septiembre próximo, un trabajo asegurado, ¿para qué me voy a ir de aquí?
¿para qué si yo lo que quiero es volar? ¿Para qué si necesito señalar un punto en el mapa y hundirme en él? De sobra se que no aguantaré. Que al final me asfixiaré como un pez fuera del agua. Pero tengo que mantenerme y decir, que también tengo mis objetivos. Ahora yo lo pago todo, y quiero estar limitada, aunque me lleve al infierno. A veces, para uno sentirse mejor, se tiene que sentir mal. Y si para sentirme mejor con migo misma y decirme, sí, ya no necesito dinero de nadie, si para eso, tengo que estar bien jodida trabajando, estudiando, y pensando que no voy a llegar a fin de mes ni por el forro, entonces, estoy contenta. Y es mejor pensar que los comienzos nunca son buenos para nadie. Que todos partimos de cero. Y que quizá es mejor que lo haga ahora que no cuando sea demasiado tarde.
Igual era lo más facil, pero puede que también lo mejor para mí. Me he cortado las alas, y me ha dolido mucho, pero me volverán a salir. Las alas siempre vuelven a crecer…. después de todo, eso es lo bueno de ser un ángel.