30/12/2007

noches y noches

Los domingos ya no son domingos desde que trabajo. Ya no sé en qué día vivo. Y me gusta.

No me gusta saber que alguien se va y yo me quedo. Y me da envidia pensar en las situaciones en las que se verá involucrado. Sin saber qué hacer. Dónde hay que ir. Sin conocer a nadie. Ese tipo de cosas...
recuerdo cuando cogí aquel bus al centro, cuando me bajé en aquella plaza y cuando llegué al albergue. Totalmente alucinada, pero tranquila.
Más tarde, más por tedio que curiosidad ya que sabía que tendría tiempo de sobra para visitar la ciudad en el año que pasé allí, me dirigí al centro. Y entré a un supermercado express del centro, cutre, con esas luces de fluorescentes por un lado verde, por el otro azul que dan esa luz blanca tan moleseta. Y allí me compré, aún recuerdo, un sandwich y una botella de agua. Fue lindísima la sonrisa que me dedicó el cajero y cómo, a pesar de la gente que hacía cola, se interesó por mí y me dio la bienvenida a la ciudad. No mucho más tarde pensé en volver a ese supermercado a buscar una voz amiga. Nunca fui. Y si volví al supermercado no volví a verle.

Y siento envidia de esta persona que ahora se va de mi lado, porque sé que vivirá esa angustia de no saber dónde va. De que hay cosas que escapan a nuestro control. El sabor de viajar solo. El placer de la conquista de un lugar nuevo.

Y se va e intento aprovechar cada segundo, egoistamente lo quiero todo aquí, conmigo. 

Y no soy capaz de expresar lo que siento, a ratos lo siento todo, a ratos no siento nada.



<---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------->

Me suplicava. Una y otra vez. Hasta que se enfadó. Como siempre pasa en las parejas, siempre puede más el reproche y la destrucción que nos ofrece la confianza que el verdadero sentir. ¿Qué sientes? Yo, yo no siento nada, le dijo.
Y se metió las manos en los bolsillos y alzó los hombros. Dímelo tú, que lo sabes todo.
Sobre todo no le digas nada a nadie de mi... dijo con cara enfadada. De odio. Y ella, le mira con cara tranquila y no piensa en nada, sólo siente que quiere que salga por la puerta de esa cafeteria y no vuelva a verle más.
No vuelvas a llamarme. Frases modernas, esto antes no pasaba.
Si no tuviera móbil, si no tuviera internet, si no tuviera... las cosas igual hubiesen ido mejor. Antes, cuando todo se hablaba cara cara. Si alguien quería algo de ti iba a buscarte a casa. Ahora te llaman. Y si se enfadan te dicen que no les llames. Como si el teléfono lo fuese todo.

Igual voy a esperarte a la puerta de tu casa... pero esque hace frío.

Una noche de estas, será la última, pero eso ya, qué importa, si ya no cuenta lo que uno siente sino lo que uno dice.
Posted by bisouemoi at 19:58:11 | Permanent Link | Comments (1) |

22/12/2007

Nunca he jugado a la loteria. En los 23 años de mi vida sólo he comprado dos décimos: uno para mi madre hace 3 años. (Y que tocó en el pueblo donde lo compré) y otro a medias con las compañeras de trabajo este año (donde ha vuelto a tocar en forma de participaciones o algo así).

Nunca he jugado, y por eso tampoco he entendido nunca esa uforia de lo que pueda pasar si a uno le t oca. Pero siento mucho más la decepción de que NO me ha tocado ni un céntimo. Me reafirmo diciendo que comprar loteria es perder el dinero. Son los 24 eruros mas mal gastados de mi vida. No los he visto, no los he disfrutado... sólo, los he gastado.
Posted by bisouemoi at 12:52:38 | Permanent Link | Comments (0) |

15/12/2007

el camarero del 7

Hace una semana, creo, conocí en una discoteca a un camarero. Era bajito, con gafas y cada vez que le ponía caras o le cogía del brazo él pasaba de mi. Pero pasar, pasar.
Hasta que en otro momento, que volvió a pasar, de nuevo insimismado, volví a cogerle del brazo, esta vez con contundencia y le dije, "ya me estás dando tu teléfono". Esto parecía un atraco, y de hecho el chico se quedó acojonado.
La verdad es que no tenía ninguna intención de hacerme al chaval, ni tampoco de quedar nunca con él, yo solo estaba, simplemente, practicando el deporte nacional del ligue un viernes noche. Y al final, tras tanto fracaso, tuve que recurrir a las medidas drásticas.

Sea lo que fuese, el chico parece haberse quedao hechizado. Ahora tengo mínimo un mensaje por día, varias perdidas y un nombre falso. Qué cosas... eso sí, nunca me llama. Yo ya me he cansado de devolverle las perdidas y de contestarle a los mensajitos... a ver lo que tarda él.

Lo poco que sé... és tan poco como lo que sabe él de mí, porque al menos, yo conozco su verdadero nombre. 

Nuestra conversación mensajera no ha ido más lejos de cómo estás y "¿me has llamado?" Y si algo sabemos como el típico estudias o trabajas, y qué horario haces, es porque yo lo he preguntado. Ufff nos falta un poco de sal. 

Y el quid de la cuestión es que ahora no me deja en paz.

Voy a tener que quedar con él algún mes de estos, y hacerme pasar por una jonky llamada jessica. Aunque ese no sea mi falso nombre.
Posted by bisouemoi at 22:04:56 | Permanent Link | Comments (2) |

04/12/2007

Echas de menos a alguien que ni siquiera existe.
O a alguien que existió.
Que quizá ha cambiado.

Cuando me abraza... ya no siento sus abrazos. Sólo el calor.
Y si me besa, ya no siento la pasión.
Si me mira, ya no tiene gracia.
Si me exitiende sus manos... se quiebra el aire.

No se a dónde se ha ido... pero no va a volver.



No encontraré nunca una cara como la suya, ni un cuerpo como el suyo. Su olor, sus besos, sus expresiones sus miradas. Aquella insipidez. Aquel querer quererme. Nunca fui nada.

No entiendo por qué sigo recordando sus labios. Y por qué me recuerdan tanto a él. Le veo en cada rostro, en casa palabra que sale de sus bocas. Le veo en mi cama. Le veo en otras personas. Y ya no se quién es quien no llega a la altura de quién.

No sé cuales fueron ni sus primeras, ni sus últimas palabras. Pero siempre las sobrevaloré.

Creo que siempre le tuve en un puesto demasiado alto.

Y a otros que se lo merecieron más... en un puesto demasiado bajo.

En cualquier caso... él, siempre él... en mi memoria. Porque el primer amor... es... mucho. Mucho.
Posted by bisouemoi at 20:29:45 | Permanent Link | Comments (3) |