Entre los grandes dramas de la vida cotidiana se encuentra el: ¿por qué no me quieres?
No te quiero porque…
Así podría comenzar la frase perfectamente. Pero… ¿y luego? En cuanto al aspecto o el físico se podría decir, no me gusta cuando me besas después de fumar, o que siempre tienes los labios secos.
Podríamos decir, no me gusta cómo me besas. O no somos compatibles sexualmente (forma fina de decirle que folla fatal).
Pero eso no son excusas, porque tienen remedio… el problema está en decirle qué, de él/ella, te molesta tanto que no le puedes aguantar. Que no podrías soportar más de tres días a su lado. Mira, no me gusta la manera que tienes de mirar a la gente. Tus aires. La manera en la que tratas el tema de la inmigración, la política, la religión. Tus modales. Tu falta de detallismo. La manera en la que me haces comportarme. Me absorves el tiempo. Me agobias, me paralizas, me inutilizas ¡¡¡NO PUEDO AGUANTARTE!!
DE cualquier modo, no se lo que es, pero sea lo que sea no cambiará, NI FALTA QUE HACE!!, cuando se ha visto que una persona cambie por otra… ¡nunca! porque eso es imposible.
Tratar con chicas… problemas, los tios… problemas!! resulta que me tengo que ir cruzando con todos los que quieren relaciones estables! Al carajo!!! Yo no soy tan maravillosa, ni irresistible, ni fantástica.
Yo soy una payasa lianta que se deja llevar pensando únicamente en llevar la contraria. Yo no quiero novios, yo no quiero que me hagan tocar el cielo ni ver las estrellas.
Se ha acabado el amor convencional. Ya no lo quiere nadie
Para quien la conozca, que la recuerde, y el que no, que la busque en el emule, claro, pero con cuidado que no le multen!!
CONTIGO, DE SABINA
Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecinas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin ti.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.