me ha salido de dentro.. y no se cómo
Hace dos días, leyendo en mi habitación, a la una de la noche, me di cuenta de que me faltaba algo. Mi espírutu. Se ha ido. Siempre asusto a mi madre diciéndole que tengo algo alrededor que a veces hace ruidos, reflejos (igual no, igual es por las gafas) y me susurra cosas al oído. Pues bien, se ha ido. No me había percatado hasta ahora, pero me ha abandonado. No sé hasta qué punto me beneficiaba, o me perjudicaba… el caso es que en menos de 24 horas casi se me cagan dos pájaros encima.
A veces creemos que una persona es nuestra meta, y nos confundimos, es nuestra salida.
Un día de levantas y lo ves claro, esa persona hace tiempo que dejó de ser tu objetivo. Ya no la ves en tu futuro, ni la quieres ver en tu presente.
Cómo se siente uno cuando ha perdido algo valioso. A veces queremos guardar un objeto eternamente, lo dejamos en una estantería y lo miramos cada día y nos decimos, qué bonito es. Un buen día, sin darnos cuenta, dejamos de mirarlo, hasta que un día pasamos el polvo y vemos que lo habíamos dejado totalmente abandonado. Vendrá el hijo del vecino, lo cogerá, y le regañaremos por haber osado tocarlo, y lo colocaremos de nuevo en la estantería como el bien más preciado. Pasado un año por algún motivo caerá al suelo y se romperá. Sufriremos un estado de shock al ver que aquello, aquello que significó tanto para nosotros, ha desaparecido para siempre. Pero inmediatamente, tras tirarlo a la basura, lo olvidaremos. Y muy pocas veces volveremos a pensar en ello.
Pero parece que hay cosas que no podré olvidar nunca.
Hace un año, un año, estaba en Léval, comprando un pollo asado. Nunca he vivido una mañana tan triste. Recuerdo ir en el tren llorando. Tooodo el camino. Jaques Brel y Francis Cabrel me acompañaron para haceme llorar todavía más. La mañana estaba nublada. La casa tenía un aire solitario y vacío. Pero sobre todo la sensación de saber que yo no significaba nada para él. Que sólo era algo que había estado bien.
Aquella mañana en el tren la recuerdo muy pocas veces. Siempre él y las estaciones. Grises, ruidosas y llenas de mugre.
La dernière fois… est ce que tu te rappelles, la dernière fois.
Vivirá en su país toda su vida, a partir de septiembre empezará su trabajo de por vida, encontrará una buena chica del país ( si no la ha encontrado ya), se conformará con ella (por qué no conformarse con las personas, para qué complicarnos), tendrán una preciosa casa típica y tendrán dos preciosos hijos rubios, un perro o dos y un gato. Una vez al año harán vacaciones y ya se podrá morir tranquilo porque ya habrá hecho todo lo que quiere en esta vida.
Lo que quiero yo… para el siguiente post.