Hoy voy a dejarme de historias y voy a hablar un poco sobre mi.
Ayer casi se enfadan con migo porque no tenía ganas de cocinar, y a veces son tan pocas las ganas que ni siquiera como por no cocinar. No es que quiera mantener mi línea, pero me cansa comer. Tooodos los días, es taaaan aburrido. No todo el mundo entiende este punto.
Así que hoy voy a ir a por un plato de comida preparada a un sitio nuevo que me han dicho… a ver qué tal, a ver si tienen algo vegetariano.
Ayer me pasó algo que me ha dejado un poco trastornada (es que todo me trastorna). Resulta que iba por la calle y de lejos ví a alguien conocido. Alguien a quien es mejor no saludar, y es mejor que no me vea, supongo. Así que me hice la despistada… no fue difícil porque ya iba muy despistada mirando a las musarañas, y aminoré el paso. Desde que vivo en la ciudad en la que estudio no me había pasado nunca. Cuando estás en tu pueblo y te cruzas con gente que no te cae bien les ignoras, cuando te cruzas con gente que está en el terreno neutro haces un movimiento de cabeza… y eso hace mucho que no me pasa, porque me gusta no ser nadie en donde estoy ahora, no tener que saludar y ni siquiera preocuparme de si me encuentro con alguien con quien no quiero hablar, porque hasta ese momento no había nadie.
La situación me ha disgustado mucho. Me ha hecho reaccionar negativamente y me he puesto un poco triste.
Desde que empecé a estudiar nunca me había encontrado de nuevo en esa situación incómoda en la que cambias de acera o miras hacia otro lado fingiendo que no has visto…. me siento mal con migo misma. Espero que no me viese para que no sienta lo mismo.
Hoy tengo mucho sueño. Me he pasado a los pantalones largos y me he puesto un pañuelo al cuello. Esta noche he dormido con mi mantita, que huele muy bien porque la llevé a lavar. Ya hace fresquito, y si no duermes a mi lado yo me muero de frío.
Ya estoy en la lección 5 de 11. ¿Aprobaré el examen?
Hace casi un año una amiga me regaló unos muñequitos mejicanos hechos de palitos e hilo. Son muy pequeñitos y vienen metidos en una cajita de caña. Cuando les pides un deseo los colocas bajo la almohada y a la mañana siguiente “desaparecen”. Recuerdo el primer deseo que les pedí. Y también el segundo. Shhhhh eso no se dice. Y ayer abrí la cajita de nuevo y les pedí otro favor. En realidad más de uno.
Nunca deja de sorprenderme esa irracional imaginación que me empuja a creer que esos muñequitos cumpliran mis deseos. Tampoco he dejado nunca de mirar a la luna y pensar en tí. Y pedirle que te traiga un día a mí. Que volvamos a vernos.
Siempre he tenido pensamientos paralelos y contradictorios que me muestran que no se puede tener todo en esta vida. Sobre todo cuando ya no puedes pedir más, lo tienes todo, absolutamente todo. No creo que nunca me dejen tranquila. No creo que vayan a desaparecer. Se quedarán con migo hasta que me muera.
Todo me recuerda a…
… ti
TE QUIERO