la frente marchita
Hace un par de días que tengo una espinita clavada. la famosa espinita en el corazón.
¿Quién me la sacará?. ¿Cómo se saca?
Sin venir a cuento el otro día soñé que un antiguo “casi novio pero historia rara que ahora no contaré” me decía:
- Ahora tengo novia, así que olvídate de mí. Y yo le decía,
- pero si ya está, a buenas horas mangas verdes.
Y es muy raro porque no recuerdo haber soñado con él… nunca, creo. Además se trata de un capítulo más que superado. Y además, qué raro… ¿por qué de pronto aparece y me dice que le olvide?
El universo de los sueños… nos muestra una vez más nuestros miedos más escondidos. Ahí en el fondo de alguna manera, ha venido para decirme (o eso creo) que a veces hay que olvidar. Que uno no se puede alimentar de amores imposibles por y para siempre. Que después de mucho tiempo de pasarlo mal igual es el momento de hacer las paces con nosotros mismos y desatar ese cabo, para ir a la deriva, hacia una dirección incierta.
Ya nos hicimos daño, ya te hice daño, quizá tu a mí sin que tu lo sepas… por quién eres, por cómo eres, por cómo me tratas y por tu sola existencia. Así que igual merece la pena desligar esa cuerda y dejar de hacernos daño.
Volver con la frente marchita
las nieves del tiempo, platearon mi sien
sentir que es un soplo la vida,
que 20 años no es nada
que febril la mirada
errante en la sombras te busca y te nombra
Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo
que no ha de volver.