ideas difuminadas
El cazador cazado, sí, duele. Le miro y le culpo por haberme atrapado, pero soy tan jodidamente feliz que vale la pena. Descubrir que existen nuevos sentimientos. E incluso saber que algunos han caido en el olvido.
A veces tengo la sensación de que no es así y que se acabará, otros días me levanto y me digo, no, esto es para siempre.
Cuanto le veo me entra todavía esa curiosidad. Como el primer día. Mi cuerpo me dice, ve a por él. Y luego no puedo apartarme de su lado. Toda yo es un imán, y se me eclipsa el pensamiento. Me quedo tonta.
Me dijeron, me dijeron que no volvería. Y cuando uno siente el sentimiento contradictorio de lo que ha perdido, de lo que dejó escapar, de lo que despreció, entonces uno lo quiere más. Cuántas veces dije que no. Y ahora está en mi lista frustrada de deseos inconcedibles. Que me mire con la cabeza gacha, y que no me sonría. Me mata. Y ya no soy yo. O quizá una yo canviada. ESte año no soy la misma que el pasado, y seguramente diferente a la que viene. Quién sabe lo que no querré. Quien sabe si él ya no estará. Nunca.
Y me aplasta la idea de perderlo. Como si todo fuera acabar, por mucho que me diga que no. Volverá. Y yo encarrada en él. En lo nuestro. Porque ya no soy un ser individual, ahora soy aquello que no puedo soportar y que me oprime, despierta. Como si me mantuviese alejada de la realidad. Como si ahora todo estuviese cubierto por una tela transparente… una tela de araña que no se me está permitido tocar. Dile, dile que no volveré. Que no volveré, que no lo volveré a tocar.
¿Puedes pedirle a alguien con el alma que se acerque tan fuertemente? ¿Lo puede sentir? O soy yo la que hace que venga a mí. Es él, quizá, como ser individual lo que viene a mi, sin yo pedírselo, y de igual modo se irá? YO no tenía miedo a la pérdida, ahora cada día es un modo de asegurarme de que sigue ahí, a mi lado. Que me quiere, lo que me da y no puedo darle. Que me toque, que me lo diga.
¿Cuánto tiempo tiene que pasar?¿Me dejará? Dice que no, que no quiere hacerlo… igual he vivido demasiado.
Dime amor, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú adónde va?
Yo diría, cuando el amor se acaba…. ¿Cómo se acaba, por qué?
Lo que he perdido, lo que he ganado. ¿Acaso estoy buscando algo?